Cita



El momento de la verdad nunca llega, el momento de la verdad nunca se va.
Ramón Eder

viernes, 11 de mayo de 2012

Imposible evadirse

Esta mañana después de desayunar y justo antes de irme a trabajar leí la nueva entrada del blog de Muñoz Molina:

http://antoniomuñozmolina.es/2012/05/va-a-pasar-algo/

En fin, nada nuevo. Es la comidilla de todas las conversaciones. ¿Cuándo nos van a dar la puntilla? No me considero optimista pero tampoco me gusta regodearme en futuros siniestros. El futuro es en gran medida una ficción. Sí, ya sé que ahora parece que todo va a ir mal (y que a mucha gente ya le está yendo mal), pero ¿quién lo puede asegurar? Hace cinco años parecía que todo iba bien y que la cosa iba a continuar así. Si entonces las predicciones fallaron por qué no pueden hacerlo ahora también.

He pasado toda la tarde corrigiendo exámenes. Luego le he dado el bañito y la cena a Héctor. Lo he acostado, he cenado un poco y mientras espero a que Sonia venga de nadar, curioseo por internet. Sorpresa, hay un nuevo artículo de uno de mis escritores favoritos, Enric González:

http://www.jotdown.es/2012/05/enric-gonzalez-el-naufragio/

Nada, no hay manera de escapar a la nube negra. Este texto es todavía mas desasosegante porque parece mejor informado. A Enric González le gusta la leer libros de Economía y de Historia de las religiones. Curiosa mezcla.

Lo mejor será que apague el ordenador y busque un agujero donde esconder la cabeza. Las memorias de Moreno Villa no es mala opción. Buenas noches.

6 comentarios:

  1. Hola, Eduardo.
    ¿Te has enterado de las ultimísimas medidas del gobierno andaluz, esa nueva rebaja de sueldos con que nos vienen? Desde que he leído la noticia ando buscando un agujero donde meter la cabeza.
    ¿Leíste hoy la entrada de AMM? También yo lo leo por las mañanas mientras desayuno, justo antes de irme al instituto, y raro es el día en el que no me entran ganas de comentar algo. Lo que ocurre es que luego me enfrío. Se le van quitando a uno las ganas de todo, pero sobre todo de opinar. ¿Para qué?
    Hoy estoy pesimista...

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    1. Me acabo de enterar en la sala de profesores. Los martes trabajo en horario de tarde.

      Esta mañana fui al banco a sacar el dinero para pagar a la persona que viene a cuidar a Héctor y limpiar la casa. Le pagamos el día 15 de cada mes. Su marido está en paro.

      Recuerdo perfectamente el día 12 de mayo de 2010, cuando Zapatero nos bajó el sueldo repentinamente después de que la vicepresidenta De la Vega hubiera insistido una y otra vez que los sueldos de los funcionarios "no se iban a congelar". Nadie, nadie, nadie imaginaba que los sueldos se podrían reducir. Una vez roto el tabú se puede esperar cualquier cosa.

      Aquella rebaja me dio más rabia que esta. Incluso secundé la huelga del 12 de junio de 2010, cosa que no pienso hacer en la que está convocada para la semana que viene. No sé, ahora es como si uno tuviera asimilado que estas cosas ocurren. En eso han tenido éxito: todos los días avisando de que el mundo se acaba, que esto se hunde, que nos vamos al garete. Al final, cuando te rebajan el sueldo no parece tan grave (ZP, en cambio, siempre decía que todo iba bien. Así nadie puede aceptar que le reduzcan el sueldo).

      Ya digo que desconozco cuáles son las razones por las que no estoy más cabreado (al menos, tan cabreado como hace dos años). En el fondo me siento un privilegiado. Y hace mucho tiempo que tomé la determinación de no permitir que me amarguen la vida.

      P. S. A pesar de lo dicho, no voy a olvidar que han sido dos gobiernos socialistas los que me han rebajado el sueldo, el segundo de ellos después de dilapidar un dineral en EREs falsos.

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    2. Le di a intro antes de tiempo.

      Agustín, me alegro de saludarte. Echo en falta tus comentarios en el blog de AMM.

      un saludo.

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  2. Gracias por los enlaces. No sé si quedarme todavía en Londres y tratar de sobrevivir aquí. Si pasa en España lo de Argentina va a pasar algo muy, pero que muy gordo. Y prefiero no estar allí. Ojalá sea todo un error. ¿Dónde nos metemos? ¿Dónde metemos a los hijos, Eduardo? ¿Hay algún lugar donde puedan estar a salvo de la locura que se nos viene encima?

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    1. Qué difícil es decidir. Especialmente cuando nuestras decisiones afectan a la vida de seres queridos. Suerte y mucho ánimo.

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  3. Vaya, realmente parece imposible evadirse. Leo a Moreno Villa y sin proponérmelo voy conectando sus recuerdos y reflexiones con la crisis actual.

    Menos mal que yo sentía siempre, en tales momentos, como un ángel de la guarda que me fortalecía y aclaraba la mente. En las circunstancias más difíciles, he recobrado siempre una inmensa e inesperada serenidad que me ha salvado.
    Una tarde, escalando montañas en la Selva Negra, la tempestad de nieve y ventisca se hizo tan poderosa que me separó de los dos amigos que me acompañaban. Me quedé solo, azotado y en la oscuridad, sin conocer el rumbo. Era inútil buscar sendero, porque no lo había. Estaba sobre una masa de nieve alta y homogénea elevada sobre miles de metros. Decidí, después de muchas cavilaciones, mover los esquís y abandonarme a la suerte cuesta abajo. Bien pudo tocarme la pendiente de la muerte, la de un precipicio. ¿Quién enderezó mis esquís hacia la salvación? Yo no sabía cuál era el norte ni ninguno de los puntos cardinales. Una fuerza extraña, el destino, lo hizo todo. Yo bajé frenando con mis bastones y, pasado un rato, me detuvo la techumbre de una casa. La nieve era tan alta que llegaba hasta el alero.
    Siempre que me he visto en una situación sin salida he terminado entregándome a la suerte, al azar. Supongo que a todos nos ocurre lo mismo.


    En la dedicatoria de uno de sus libros, Jorge Wagensberg le desea a su hijo "que la incertidumbre le resulte favorable". Eso es lo que yo también espero, que la incertidumbre nos resulte favorable.

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