Cita



El momento de la verdad nunca llega, el momento de la verdad nunca se va.
Ramón Eder

martes, 23 de abril de 2013

Baloncesto

No puedo decir que se haya hecho realidad un sueño porque algo tan inverosímil nunca pasó por mi imaginación. Y no se puede desear lo que no se imagina. El caso es que esta tarde he jugado un partido de baloncesto  en la tierra de Sabonis y de tantos otros jugadores míticos, pero sobre todo de Sabonis. Cinco contra cinco, en el modélico gimnasio de un pequeño colegio lituano, con el suelo de parqué y las canastas perfectamente niveladas. Mi equipo estaba formado por dos italianos (Jaco, chupón), dos lituanos y yo mismo. En el equipo contrario jugaban dos griegos, dos lituanos y Javier. Nos han ganado sobradamente.

Mediados los años ochenta, cuando el baloncesto parecía disputarle al fútbol la condición de deporte rey (al menos esa es la impresión que yo tenía en esa época y sigo teniendo al recordarla: la mayoría de los adolescentes preferíamos jugar al baloncesto antes que al fútbol. Para nosotros, Larry Bird, Fernando Martín, Magic Johnson, Drazen Petrovic, Michael Jordan, Sabonis... eran ídolos deportivos en un escalón muy superior a los futbolistas de la época o a cualquier otro deportista), antes de que la NBA entrara en nuestras vidas, digamos 1985, a mis diez años, había tres equipos europeos cuya simple mención evocaba partidos de dificultad extrema. Es posible que el recuerdo lo magnifique, pero dudo que nunca haya vivido con tanta emoción previa ninguna retransmisión deportiva como aquellos enfrentamientos del Real Madrid con el Maccabi de Tel Aviv, con la Cibona de Zagreb o con el Zalguiris de Kaunas. Estos dos últimos estaban asociados a la figura de un jugador. La Cibona era Drazen Petrovic (o los hermanos Petrovic, que tampoco olvido a Alexander, no sé cuál de los dos me caía peor), jugador odiado, insoportable, al que nunca pude reconocer ninguna cualidad ni quise en mi equipo (me alegré cuando dio la espantada y se marchó a la NBA confirmando punto por punto mi opinión sobre su persona). El Zalguiris era Sabonis, el hombre que pudo reinar a pesar de sus gravísimas lesiones. Un jugador imperial como no he visto a otro en Europa. Todos los elogios me parecen pocos para Sabonis, el mejor fichaje del Real Madrid desde que yo sigo el baloncesto, el jugador que siempre querría para mi equipo.


La llegada de Sabonis al Real Madrid coincidió en el tiempo con el desplome de la URSS y la independencia de Lituania (la recuperación de la independencia lo llaman aquí. La independencia sucedió en 1918, su recuperación en 1991). En 1992 la recién recuperada selección lituana de baloncesto ganó la medalla de bronce en los juegos de Barcelona sólo por debajo del Dream Team y de Croacia (todavía Petrovic, pero ya Kukok, Radja y la nueva generación). De esa época, surge mi simpatía por la selección lituana, a quien siempre apoyo en las competiciones internacionales sólo por detrás de España y Argentina. Pero a diferencia de estos dos países, la vinculación que me une a Lituania es (¿era?) puramente baloncestística. Por eso me ha hecho tanta ilusión jugar un partido aquí.

No me lo esperaba. Swetlana nos pidió que trajésemos ropa deportiva, pero no especificó para qué. Es más, no creo que hubiera previsto un partido de baloncesto. Intuyendo que la actividad principal, si no única, era aerobic (el del caballo y macarena, menuda pesadilla) ayer empecé mi campaña: Swetlana, no puede ser que nos estés mostrando la cultura lituana a través de su cocina, sus costumbres, sus edificaciones, etc. y la tarde dedicada al deporte no practiquemos el deporte nacional.

Al finalizar el encuentro nos han entregado un diploma a cada uno de los países for participation in the SPORTS DAY... Eitminiskes, Lithuania. Este diploma va directo a mi despacho. A la documentación del proyecto adjuntaré una fotocopia. Mejor regalo no me podían hacer. No sé cuántos años hace que no jugaba a campo completo un cinco contra cinco. Posiblemente no vuelva a jugar otro. Sabonis se retiró a los 38 años en el Zalguiris de Kaunas. A la misma edad me retiro yo. Gracias a este viaje no olvidaré mi último partido.

Pd. Muchos jugadores han vuelto después de anunciar su retirada. Michael Jordan regresó dos veces. Para convencerme sólo necesito una buena oferta, un proyecto atractivo. Jugar en Massachusetts, por ejemplo.


2 comentarios:

  1. Me ha emocionado mucho tu reflexión, he recordado una época muy feliz e intensa de mi vida. Tengo claro que en aquellos tiempos el baloncesto fue mi forma de vida, sin haber jugado aún en ningún equipo, me dedicaba a él de una forma muy personal y sin saberlo muy profesional...como si tuviera una responsabilidad hacia el juego que tanto me llenaba. Los fines de semana, mi inversión principal de la paga semanal era para la Superbasket, el sábado me levantaba con el gran Trecet, veía y grababa el partido semanal,me iba a jugar al Séneca o saltaba la valla de algún colegio de la Zona, por la tarde volvía a jugar hasta que oscurecía, por la noche veía lo grabado.Entre semana me ponía pequeños retos, para mejorar el bote botaba el balón mientras sacaba a mi perro, para coger más salto subía las escaleras hasta el sexto montones de veces, etc..
    Es verdad que en aquella época había un verdadero movimiento en este deporte, según donde iba a jugar tenía grupos de conocidos y amigos que nos movía el mismo interés hacia este deporte, por supuesto tuvo mucho que ver la NBA, eran algo más que deportistas.Siempre he pensado que el baloncesto es más difícil y honesto que el fútbol, ya que tiene más técnica y en el nunca triunfaría alguien como Maradona. Que pena que más tarde la TV se encargo de eliminar el baloncesto, poniendo la NBA al alcance de unos pocos, bombardeo de fútbol, etc.. Como ves, me has removido algo dentro. Tal vez no pueda ofrecerte Massachusetts, pero no renuncio a hacerte pasar por el aro de vez en cuando (ja,ja...), quien sabe tal vez es el momento de un nuevo proyecto "Amigos del Basket"...
    Completamente de acuerdo contigo respecto al ZAR, lo mejor que ha pasado por el Madrid. Voy a para que es un comentario...
    Un abrazo Lituano!!
    Álvaro

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    1. "Amigos del Basket", qué bien suena. Siempre pensé que serías un buen entrenador. Ahí tienes a tres pupilos dispuestos a aprender. Eso sí que es un reto.

      Por cierto, se me olvidó mencionar al Aris de Salonica de Nikos Galis y Panagiotis Yannakis. ¡El infierno griego!

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