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El momento de la verdad nunca llega, el momento de la verdad nunca se va.
Ramón Eder
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viernes, 6 de octubre de 2017

1999, any zero

En los años 90 Barcelona era el no va más de la modernidad en la península Ibérica. Así lo creía yo, muy en sintonía con lo que escribe Ramón González Férriz en este artículo. Barcelona era más europea, menos caótica, más hospitalaria, menos agresiva, más abierta al mundo que ninguna otra gran capital (sobre todo que la capital). Madrid era sinónimo de atasco en la M30; Barcelona, de racionalidad urbana con su Ensanche y obras olímpicas. Entre Pasqual Maragall y Álvarez del Manzano no había color.


Sí, es verdad, estaba todo el asunto del nacionalismo catalán. Pero, desde mi óptica, se trataba de un un problema sobredimensionado y utilizado con meros fines electorales. Al fin y al cabo, el PP, que tanto criticó la política lingüística de la Generalitat, no tuvo reparo en implantar su propia inmersión lingüística en otras comunidades bajo su gobierno (Galicia y Valencia, por ejemplo). Y los mismos que saludaban desde el balcón a quienes gritaban Pujol, enano, habla castellano a las pocas semanas confesaban hablar catalán en círculos íntimos. Al único intelectual "de izquierdas" que recuerdo criticar los desmanes del nacionalismo catalán en aquellos años es Félix de Azúa (Savater, el pobre, ya tenía suficiente trabajo con el vasco, que llevaba de premio una banda de asesinos y secuestradores). Ya un poco más tarde empecé a leer a Arcadi Espada. Pero tanto a Azúa como a Espada e incluso al Savater articulista les puede con frecuencia su altivez. Escriben de maravilla y son elocuentes en sus razonamientos pero, a veces, dan la impresión de forzar los argumentos un poco más de la cuenta con el único objetivo de dejar en evidencia el (bajo) nivel intelectual de quienes opinan lo contrario. Se gustan demasiado y esto les resta un punto de credibilidad.

Mi creencia era que, como los tumores, había nacionalismos malignos y otros benignos y el catalán se encontraba en esta segunda categoría. Y, en todo caso, los nacionalistas vivían en la Cataluña rural, como se encargaban de repetir siempre los analistas políticos. Barcelona era, repito, pura modernidad, apertura y vanguardia cultural. Por eso, cuando Johanna y yo decidimos buscar nuestro futuro en España (descartando Finlandia, Reino Unido y alguna otra opción que barajamos), elegimos la capital catalana como el lugar ideal. Llegamos a la estación de Sants a finales de septiembre de 1999 tras viajar toda la noche en tren y un taxi nos llevó a la pensión que teníamos reservada por una semana. Pensamos que sería tiempo sufiente para encontrar un apartamento de alquiler. Éramos ingenuos y optimistas. También afortunados, porque antes de que finalizara tan breve plazo encontramos apartamento (Calle Rocafort 146) y Johanna empleo (gracias a la ayuda de mi primo Quico). Para mayor suerte, en una ciudad tan grande, el puesto de trabajo de Johanna estaba en la calle Numancia a menos de 15 minutos andando de nuestra nueva casa. Unos pocos minutos más, caminado en dirección contraria, y llegábamos a la plaza de Cataluña. La plaza de España estaba a la vuelta de la esquina. Es posible que me equivoque pero creo recordar que el precio del alquiler era de 54.000 pesetas mensuales (tal vez 64.000. No más, eso seguro). En aquella época, previa al boom inmobiliario y a Airbnb, era posible alquilar un apartamento céntrico y decente para los jóvenes que iniciábamos nuestra andadura.

Llegamos en septiembre de 1999 y nos marchamos en febrero de 2000. Recibimos el nuevo milenio en la plaza de Cataluña, rodeados de turistas extranjeros (la mayoría italianos), disfrutando de un espectáculo asombroso de la Fura dels Baus. No duramos mucho en Barcelona. No fue por culpa de la ciudad. Éramos nosotros. Pero en esos cuatro meses largos, en los que tuve tiempo de sobra para pasear y para mirar la ciudad con ojos golosos, vi cosas que nunca hubiera imaginado. Algunas las llegué a poner por escrito en un cuaderno que conservo. Esto es del jueves 14 de octubre de 1999:
Hemos aterrizado en la ciudad condal en plena recta final de la campaña electoral al parlamento autonómico [Fueron las últimas elecciones de Pujol y las primeras de Maragall. Ganó este último en votos pero obtuvo más escaños el primero]. Lamentablemente no he tenido tiempo de seguirla.(...)
A pesar de mi momentánea desconexión sobre lo que pasa en el mundo
[no teníamos televisión ni acceso a internet. Tampoco comprábamos la prensa], he sido testigo de un acontecimiento que merece figurar en la antología del disparate nacionalista. Sucedió en la festividad del Pilar, día de la hispanidad. Al partido de los verds se le ocurrió celebrar, junto al monumento a Colón, un acto de desagravio para con los pueblos suramericanos que fueron conquistados y sometidos al "yugo colonial español". Para ello invitaron a representantes de los colectivos de inmigrantes y otras asociaciones relacionadas con latinoamérica. La práctica totalidad de asistentes al acto eran hispanoparlantes y sólo unos pocos entendían el catalán. A ninguna persona de bien se le escapa que la escasa implantación de los idiomas precolombinos en la actualidad se debe al feroz imperialismo español. Por eso, al llegar la hora de los discursos, la candidata del partido declinó utilizar el "idioma de los opresores". Con ello evitó herir las susceptibilidades históricas de los presentes. Lo de menos es que los destinatarios de estos honores y miramientos no pudieran entender lo que sin duda fue un emocionante alegato contra la abyecta corona española y sus funestos fines. Otra vez será.
Me pregunto que habrán hecho, sentido, pensado esta semana los niños de la foto
 Muy cerca de nuestro apartamento, en la plaza Joan Miró, había una pequeña biblioteca muy agradable, rodeada de agua y con grandes ventanales que dejaban entrar la luz y la vista del parque. Cuando entré la primera vez me llevé una gran sorpresa al descubrir que muchos títulos estaban traducidos al catalán...... del español. Comprendo perfectamente que haya lectores que prefieran leer a Dickens, Pennac o Kapuscinski en catalán antes que en español. Al fin y al cabo se trata de traducciones necesarias por la dificultad (o directa incapacidad) de entender el inglés, el francés o el polaco. Puestos a traducir que se haga en el idioma que más me gusta. Vale. Bien.
Pero no me cabe en la cabeza que existan lectores que, siendo capaces de comunicarse perfectamente en castellano, prefieran leer una traducción al catalán de obras de Marías, Savater o Mendoza. A lo mejor es una tontería, pero para mí fue un jarro de agua fría en la idea cosmopolita y moderna que tenía de Barcelona. Me parece el colmo del aldeanismo.


De esto no me acordaba. Lo escribí el jueves 28 de octubre de 1999 (se ve que los jueves tenía más tiempo libre):
Esta mañana una compañera de trabajo ha recriminado a Johanna que no esté aprendiendo catalán. "No te vas a integrar si no lo aprendes. Es una pena, porque nosotros somos catalanoparlantes. Pero bueno, a ti te hablaré en castellano".
El olvido se debe a que no fui yo quien sufrió la descortesía. Pero recuerdo lo alterada que vino Johanna de la oficina. Trabajaba en una de las sedes centrales del Deutche Bank, en el departamento de contratos si no recuerdo mal. El banco alemán estaba domiciliado en Barcelona. Había al menos tres sedes con oficinas centrales: una en la calle Numancia, otra en Sant Cugat del Valles y otra en la Diagonal. En su trabajo Johanna no mantenía ningún tipo de contacto con clientes (que en todo caso serían todos los clientes españoles, puesto que, repito, trabajaba en la sede central del banco. No había otro departamento como el suyo en Madrid ni en ninguna otra ciudad española).
En la entrevista de trabajo, mantenida en español, no se hizo mención en ningún momento que hablar catalán fuese un requisito para obtener el puesto. Todos los documentos, todas las instrucciones, el único idioma de trabajo en esas oficinas era el castellano.
No sé cuántos idiomas hablaba la compañera maleducada y borde. Johanna, en esa época, dominaba perfectamente el finés, el sueco, el inglés y el español. Y no tengo duda de que, si nos hubiésemos quedado a vivir allí, también habría aprendido catalán. Le gustaban mucho los idiomas (aunque ahora recuerdo que el catalán no le hacía gracia porque decía que sonaba como el ruso. Muchos finlandeses, Johanna entre ellos, padecen rusofobia en mayor o menor grado). Yo lo hubiera tenido más complicado porque me da mucha pereza estudiar un idioma. Me pasó en Helsinki, donde apenas mejoraba mi finés porque en todas partes me comunicaba sin problemas en inglés. Y nadie me espetó nunca una frase de ese estilo. Nadie me recriminó nunca tener que utilizar el inglés para que yo pudiera entender y participar en la conversación.
Hace cinco meses regresé a Finlandia con motivo de un proyecto Erasmus+ del que soy coordinador. Estuve una semana realizando actividades en un instituto de una pequeña localidad a 20 km de Helsinki. Un mismo edificio, con algunas instalaciones comunes (comedor, hall, pistas deportivas...) y otras no (laboratorios, aulas, salas de reuniones) albergaba a los dos institutos del pueblo: el sueco-parlante (nuestro socio en el proyecto) y el finés-parlante. He ahí un ejemplo claro de bilingüismo respetando los derechos de todos los ciudadanos incluidas las minorías (en este caso los suecos). Las familias suecas tienen derecho a que sus hijos estudien en sueco y no por eso dejan de aprender finés (imposible, están inmersos en ella y la asignatura de finés tiene mucha carga horaria). Las familias finlandesas tienen derecho a que sus hijos estudien en finés y no por eso dejan de aprender sueco (mucha carga horaria). ¿Dónde está la segregación si además comparten instalaciones?
En Cataluña, se quiera o no reconocer, la política lingüística no está al servicio de los derechos ciudadanos sino de la "integración" social. El objetivo es conseguir que las familias hispanoparlantes alcancen la condición de ciudadanos catalanes mediante la asunción del credo nacionalista. Hay que estar muy ciego para no reconocer que hay catalanes de 1ª (o catalanes a secas) y catalanes de 2ª (estos realmente no son considerados catalanes. Son gente de paso). Aquello de todos somos iguales pero algunos somos más iguales que otros. Es lo que estaba implícito en la conversación que tanto alteró a Johanna. Verás, tú crees que somos iguales porque eres ciudadana de la UE, con permiso de residencia, hablas perfectamente una de las dos lenguas oficiales, tienes un buen trabajo... Pues no, estás equivocada. Para que seamos iguales, para alcanzar la ciudadanía plena debes hablar catalán (primer paso para pensar como un buen catalán).

Comedor y sala de usos múltiples que comparten el instituto finés-parlante y el  sueco-parlante de Sipoo/Sibbo
Durante mis paseos por Barcelona, aparte de carteles electorales, me encontraba con otros en los que se veía un convoy de carros de combate desfilando por la Diagonal con la siguiente leyenda en rojo:
1939 BARCELONA ANY ZERO    història gràfica de´l ocupació de la ciutat
Anunciaba una exposición en el Museu D´Història de la Ciutat con motivo del cuarenta aniversario de la entrada de las tropas franquistas en Barcelona. En 1999 todavía no estaba de moda la recuperación de la memoria histórica y nadie conocía al diputado Rodríguez Zapatero que pocos meses después sería nombrado secretario general del PSOE (con el apoyo del PSC). El museo de historia de Barcelona fue, pues, uno de los pioneros en la "recuperación" de la memoria histórica en su versión más perversa, la que podríamos llamar historia-ficción al servicio de una ideología. Yo tenía muy reciente la lectura de cuatro libros que abarcaban el meollo de la cuestión:
  • La república española y la guerra civil de Gabriel Jackson. Me encantó. Lo leí sufriendo por el desenlace de los acontecimientos aun sabiendo el final de antemano. Pensé mucho en mi abuelo. En mis abuelos. Me apenaba desconocer tanto de sus vidas.
  • Causas de la guerra de España de Manuel Azaña con prólogo de Gabriel Jackson. Son 11 artículos escritos en Collonges-sous-Saléve en 1939.
  • Franco de Paul Preston. También me gustó pero no fue una lectura agradable. Me obligué a leer un capítulo diario como quien toma una medicina necesaria.
  •  Los españoles en guerra de Manuel Azaña con prólogo de Antonio Machado. Contiene los cuatro discursos oficiales pronunciados por el presidente de la República durante la guerra civil. Se imprimió por primera vez en Barcelona en enero de 1939, bajo el cuidado de su autor. 
Podría añadir algún otro libro más a la lista (las memorias de Francisco Ayala, por ejemplo) pero no merece la pena. Sólo quiero recalcar que, sin ser ningún experto ni historiador, tampoco era un completo ignorante de lo acontecido en esa triste época histórica.


Nunca imaginé que una institución pública pudiera programar una exposición tan sectaria y manipuladora como la que me encontré en la Casa Padellás. En ningún lugar, pero menos aún en Barcelona. Por Dios, pero si hasta el mismo Gabriel Jackson había elegido esta ciudad para retirarse a vivir tras su jubilación. ¿Cómo es que ningún intelectual se había manifestado denunciando el timo?
Cualquier visitante que desconociera la historia de la guerra civil saldría de la exposición convencido de que la guerra consistió en una invasión del ejército dictatorial español para acabar con las instituciones democráticas catalanas. Todas las imágenes, todos los documentos (terroríficas las condenas a muerte) recreaban una única secuencia: reuniones pacíficas de asambleas y grupos políticos nacionalistas, noticias sobre la declaración de independencia, guerra (únicamente en territorio catalán) y posterior represión (ídem). Todas las víctimas eran demócratas catalanes. Los causantes de las matanzas: fascistas españoles.
Ninguna contextualización. No fue una guerra de españoles contra españoles sino de españoles contra catalanes. No existían matanzas fuera de Cataluña. Madrid no fue ocupada por ningún ejército vencedor. No hubo masacres en la carretera de Málaga a Almería, ni en Badajoz, ni...

Alguien podría argumentar, siendo muy naif, que el Museo de Historia de Barcelona se limitaba a exponer lo sucedido en la ciudad por tratarse de un mueso de historia local. Pero no es verdad. Primero porque la muestra exponía los acontecimientos sucedidos en toda Cataluña, no sólo en su capital. Y segundo, lo que es infinítamente peor, porque ocultaba todo lo relacionado con las instituciones republicanas españolas. Las brigadas internacionales no se despidieron con un desfile en Barcelona. Es conocido que las brigadas vinieron a auxiliar a la República Española, no a la Generalitat de Cataluña. Tampoco Barcelona fue la última sede del gobierno republicano español antes de partir al exilio. Entre otras razones porque en el Museo de Historia de Barcelona no hay señal de que existieran demócratas españoles (no catalanes, se entiende) ni que tuvieran que exiliarse al final de la guerra. El último discurso de don Manuel Azaña como presidente de la República Española no fue en el Ayuntamiento de Barcelona... Y así podríamos seguir con la lista. Vergonzoso. Escribí un comentario indignado en el libro de visitas y me marché con mal sabor de boca.


Lo que está sucediendo estos días me está dejando algo peor que un mal sabor de boca. Rabia, tristeza y preocupación en proporciones variables según el momento. Rabia por tener que presenciar actuaciones de una irresponsabilidad criminal por parte de quienes deberían preocuparse por el bienestar de los ciudadanos y lo único que persiguen es enfrentarlos. Tristeza por todo. Preocupación porque ya no hay solución buena (yo no la veo) y la deriva puede ser terrible (esperemos que no).

También tengo la sensación incómoda de haberme dejado engañar. De no haber querido ver lo que saltaba a la vista. Leo la prensa, veo las noticias y todo me recuerda a los meses que viví en Barcelona. El escalofriante artículo de Isabel Coixet publicado el martes tiene su correspondiente reflejo en otro que publicó Arcadi Espada en diciembre de 1999.

Es difícil poner una fecha en la que comienzan los movimientos sociales. Pero para mí 1999 es el any zero del procés.
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sábado, 1 de agosto de 2015

Una ruina de diez años

El miércoles fuimos Sonia, Héctor y yo al cine a ver Del revés, la última de Pixar. Cada vez que voy al cine (en 2015 sólo dos veces) me gana la melancolía. No puedo evitar pensar que estoy asistiendo a los estertores del mayor espectáculo del siglo XX. Y me apena la pérdida de uno de mis rituales más apreciados. No estoy hablando de ver películas sino de ir al cine, sentarse en la butaca, ver la película, rumiarla de camino a casa o comentarla tomando algo con la persona querida.

Han cerrado las salas a las que me gustaba ir en Córdoba (primero el Cine Santa Rosa, luego todos los demás), Alcalá de Henares (Cisneros), Málaga, Guadalajara, Cuenca e incluso Madrid (cines Luna, donde vi El bosque y Collateral, por ejemplo). Ir al cine dando un paseo es privilegio de los habitantes de las grandes capitales. En provincias hay que coger el coche para llegar a algún Centro Comercial y de Ocio situado en las afueras. Y no quieras ver la película en versión original. Snob, que eres un snob.

Si hay una ciudad capaz de reforzar las sensaciones de fin de época y degeneración urbana esa es Cartagena. Aquí, al peatón ni agua. Todo por y para los coches. Dado el paisaje desértico que la rodea, cualquiera diría que estamos en Nuevo México (USA) y no en Nueva Cartago, a la orilla del Mediterráneo. La semana pasada escribí un comentario en el blog Arquitectamos locos afirmando que Cartagena es la ciudad más inhóspita de cuantas he habitado. Y todavía no había ido al cine al Parque Comercial y de Ocio Mandarache.


El Parque ocupa una superficie de 54000 metros cuadrados, poco menos que una quinta parte del centro histórico de la ciudad. Se inauguró en septiembre de 2006 y costó 35 millones de euros. Nueve años después, todo ese terreno y todo ese dinero han fructificado en una oferta de servicios que se limita a un cine de doce salas y a un gimnasio. No es que el resto de locales estén cerrados. Es peor: están abandonados. Ahí están los carteles de la bolera, de la hamburguesería, del supermercado... con una decrepitud post-apocalíptica que hace pensar que cerraron las puertas hace décadas cuando lo cierto es que todavía no ha pasado una desde que se inauguraron.


Documentándome para esta entrada, me entero de que hace un mes se desplomaron varias vigas del centro comercial. ¿Qué opinaría Albert Speer sobre estas ruinas de una década? ¿Y qué opinan los ciudadanos de Cartagena y sus representantes en el Ayuntamiento sobre esta ciudad que están creando?

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martes, 29 de mayo de 2012

La mala educación

Creo recordar que fue Charles Dickens quien escribió en Una historia en dos ciudades aquello de "Le tocó vivir tiempos difíciles... como a todos los hombres". La frase me vino a la cabeza hace una semana, en la charla que les dieron a los alumnos de 2º de Bachillerato para informarles sobre los ciclos formativos de grado superior. No hay duda, a estos chavales les va a tocar vivir unos tiempos difíciles. El futuro se anuncia negro.


Perspectivas de la evolución del PIB español

Hablemos de los alumnos de 2º de Bachillerato nocturno. Teníamos puesto el examen de la tercera evaluación el pasado 22 de mayo. Cuando se convocó la huelga en el sector educativo para ese día les sugerí la conveniencia de cambiar la fecha del examen (sólo se podía adelantar, puesto que el 22 era el último día lectivo con clase de Matemáticas). Se negaron en rotundo porque, según ellos, la semana previa la tenían completa de exámenes y no podían dedicar tiempo a estudiar Matemáticas. Yo no pensaba secundar la huelga así que la fecha bien se hubiera podido mantener, pero no quería correr el riesgo de que ocurriese algún inconveniente y el examen no pudiera celebrarse con normalidad, sabiendo que no había ninguna posibilidad de volver a realizarlo más adelante.

Llegamos al acuerdo de poner el examen el lunes 21 a las 16.30, fuera de mi horario de trabajo. Así se hizo. Cuando entregaron el examen los alumnos me preguntaron que para cuándo tendría las notas. "Mañana", contesté, "venid a clase y podréis ver vuestros exámenes corregidos y resolvemos las dudas que tengáis sobre el examen de suficiencia" (El examen de suficiencia es mañana, martes 29).


Evolución del mercado laboral español
"Pero es que mañana no tenemos por qué venir. ¿No podrías mandarnos las notas por correo electrónico?" Me quedo tan asombrado con la propuesta que no consigo reaccionar. Cuando salgo de mi estupor ya se han marchado. Parece mentira que después de casi nueve meses de decepciones, todavía sean capaces de decepcionarme una vez más. Debo ser un iluso sin remedio.

No les informé de la nota por correo. De hecho estuve a punto de no mandar correo alguno. Pensé en pinchar la información en el tablón de anuncios. La enseñanza de adultos es presencial y el que quiera informarse que mueva el culo y se acerque al centro. Finalmente les mandé un correo con la lista de los alumnos que se tienen que presentar a suficiencia (todos menos dos). No quiero que luego digan que no estaban enterados (aunque sea su responsabilidad asistir a clase para enterarse).


Parados con una o más carreras universitarias
Hablemos de M, un alumno que podría aprobar el curso muy tranquilamente. El año pasado le quedaron Lengua y un trimestre de Matemáticas para septiembre. Los recuperó sin problemas. Siempre va al mínimo esfuerzo. A trancas y barrancas, apurando todas las recuperaciones llega a la última evaluación sin materia pendiente. Entonces vuelve a relajarse. El día 11 de mayo tuvimos el examen final de la 3ª evaluación. Lo entrega en blanco. El día 18 de mayo, sólo siete días más tarde y después de estar toda la semana pagando clases particulares (según confesión propia), se queda a medio punto de aprobar. Hoy, 28 de mayo, tenía la última oportunidad antes de septiembre de aprobar la materia. Sólo tenía que estudiar la 3ª evaluación. No se ha presentado al examen ni nadie de su familia se ha puesto en contacto para notificar su ausencia.


Habría que añadir el porcentaje de ninis que están matriculados en alguna enseñanza oficial

Hace más de un mes Jefatura de Estudios me entregó un borrador con el calendario de exámenes finales de 2º Bachillerato. En ese borrador estaba previsto que hoy se celebrasen los exámenes de Inglés y Matemáticas. Los alumnos de mi tutoría, al ser informados, me pidieron que por favor no coincidieran estas dos asignaturas el mismo día. Trasladé su sugerencia a Jefatura y se tomó en cuenta. El calendario oficial se publicó el día 4 de mayo. Informé en clase y se pinchó un cuadrante en el tablón que hay en el aula junto a la pizarra (si bien es cierto que el cuadrante desapareció al poco, pero hay más cuadrantes en diversos tablones por los pasillos). Esta mañana cuatro alumnos se han presentado al examen de Inglés, que está previsto para mañana. El examen de Geografía, que es lo que tocaba en ese momento, lo han entregado en blanco porque pensaban que lo tenían mañana (¿y cuándo tenían pensado empezar a estudiar Geografía, digo yo?).

Ni estudian Ni trabajan
P y L, dos alumnas de mi tutoría. Vienen a buscarme esta mañana al departamento porque quieren hablar conmigo. El examen de Matemáticas es dentro de una hora:
- Profe, queríamos preguntarte una duda que tenemos.
- ¿Cuál?
- Es que pensamos que no hemos estudiado lo suficiente. ¿Qué hacemos? ¿Nos presentamos al examen?
- No entiendo bien la pregunta. Esto no es como la Universidad, aquí no corre convocatoria. No perdéis nada por presentaros.
- Pero es que no sabemos si vamos a saber hacerlo y para dejarlo en blanco...
- La mejor forma de comprobar si sabéis hacerlo es intentar hacerlo.
- Sí pero es que...
- La decisión de presentarse o no al examen es vuestra. Es una decisión personal. Yo no conozco vuestras circunstancias ni sé cuánto tiempo habéis dedicado al estudio, ni lo mal que os puede hacer sentir un examen para el que pensáis que no estáis preparadas. Yo os aconsejo que os presentéis. A partir de ahí es vuestra decisión y vuestra responsabilidad.
Una hora después ninguna de las dos se encontraba en el salón de actos.


Graduados en segunda etapa de educación secundaria
Estamos hablando de alumnos que tienen 18 años en el mejor de los casos y 21 en el peor ("adultos"). Alumnos que son la élite del centro. Son los que han conseguido llegar al último curso del Bachillerato. No estamos hablando del altísimo porcentaje de alumnos que abandonan sin el título de la ESO ni de los que deciden finalizar sus estudios con ese título. No deja de sorprenderme la nula responsabilidad que quieren aceptar incluso sobre su propia vida. ¡Vienen a buscarme para que les "de permiso" a no hacer el examen! Están deseando que alguien tome la responsabilidad de decidir por ellos.


Panorama de la educación 2011

Las estadísticas que estoy insertando me las ha facilitado el compañero de ciclos que dio la charla mencionada a los alumnos de 2º de Bachillerato. Están sacadas de la presentación con la que fue ilustrando sus explicaciones.


Nivel de formación de la población adulta
Es verdad que son tiempos difíciles, que el panorama es desolador. Es cierto que los chavales son víctimas de la pésima educación que les hemos dado. No me refiero sólo a la falta de conocimientos curriculares (que también), sino a la falta de autonomía, al poco dominio del lenguaje (no hablemos de idiomas extranjeros), a la falta de disciplina y esfuerzo para conseguir sus objetivos, a su absoluta falta de asunción de responsabilidades.

Pero también es cierto que estos chavales han tenido (y tienen) más oportunidades y más recursos a su disposición que ninguna generación anterior de españoles. Y también es cierto que llega un momento, una edad, en el que uno es responsable, aunque sólo sea en parte, de lo que le sucede. Estos chicos, la mayoría de los que conozco, tienen en sus manos la posibilidad de un futuro mejor. Y deciden desperdiciar esa oportunidad. Lo deciden ellos solos, sin que ningún recorte educativo se lo imponga.


miércoles, 23 de mayo de 2012

Noticias encadenadas


Ayer los medios locales traían en primera plana una fotografía como esa. Córdoba bate el récord de sevillanas, titulaba El Día de Córdoba. El periodista R. de la Haba se mostraba un poco más excéptico en su crónica del Diario Córdoba: Nadie vio a ningún jurado del Guiness, aunque la organización juraba que haberlo lo había. Nadie lo subió tampoco al escenario de la Caseta Municipal, que hubiera sido lo suyo para evitar suspicacias. Pero el speaker , tras preguntar al notario Rafael Díaz-Vieito --buscado y llevado de urgencia porque, dijeron, falló el titular y que, por esa misma circunstancia, llegó casi una hora después de que se hubieran atacado las sevillanas para batir la marca--, proclamó que Córdoba había conseguido el nuevo récord Guiness de parejas bailando sevillanas al mismo tiempo y en el mismo lugar. Pues vale. El Guiness dirá. De momento, lo que el señor notario certificó es que había habido "exactamente" 780 parejas bailando, aunque hay que insistir en que en teoría no las vio, sino que lo hizo en base a los boletines de suscripción. Pues vale. El Guiness dirá si el anterior récord, que ostentaba Sevilla con 652 parejas, se ha barrido. Mientras tanto, para dar fe de que fue así, además del notario, subieron al escenario Rafael Jaén y Amelia Caracuel, los delegados mano a mano de Festejos para esta Feria, y el agente 9041 de la Policía Local. "Llevo aquí desde las tres de la tarde y doy fe de que ha venido mucha gente", dijo, más o menos, en medio de un murmullo de sonrisas entre los presentes a un acto promovido por Pascual González y Los Cantores de Hispalis, y respaldado por el Ayuntamiento, que comenzó ilusionante y acabó, por todo lo dicho, con un sabor a chapuza innecesario. Y habrá que insistir en que a lo mejor solo fue la impresión, pero nadie la disipó. Nadie vio a nadie del Guiness. Y el Guiness dirá. Y no necesariamente en playback , como también sonaban, quizás solo sonaban, quizás solo fue una impresión, las sevillanas.

Después del fiasco de la capitalidad cultural y de que en la UNESCO no supieran apreciar los patios cordobeses en su justa medida, ahora sólo faltaba que los del récord Guiness no certificaran que somos los más marchosos de toda andalucía. ¡El mundo en nuestra contra!


Los periódicos de hoy recogen la noticia de la huelga de ayer. Así me entero de la iniciativa que algunos alumnos de la UCO (no se informa de cuántos) están llevando a cabo para protestar por los recortes. Mantuvieron un encierro la noche previa a la huelga en la Facultad de Educación. Ahora anuncian que piensan retomar el encierro el día 29 de mayo y en esta ocasión lo harán de manera indefinida. Y uno se pregunta, ¿por qué esperar al día 29? ¿a qué viene este anticlímax del espíritu reivindicativo? ¿acaso necesitan acaparar víveres dado el carácter indefinido del nuevo encierro? Entonces caigo en la cuenta de que la Feria termina el domingo 27 de mayo. Lunes de resaca y martes a encerrarnos en la Facultad. ¡Qué buen plan! Bastante sacrificio hicieron los encerrados no pudiendo participar el lunes por la noche en la conquista del récord Guiness de sevillanas. No se les puede exigir más.


Otra de las noticias del día ha sido el último disparate de la presidenta de Madrid. La bombero pirómano, encantada de haberse conocido y jactándose de decir las cosas tal como las piensa, sincera y honesta a la par que liberal. Lo que está claro es que esta señora no es ni inútil ni estúpida. Seguramente piense que los españoles podríamos estar preocupados por las consecuencias que nos puede traer la desviación en el déficit de la comunidad que preside, o por la reciente nacionalización de Bankia o incluso por los recortes educativos de los que ella es adalid y precursora. Todos asuntos espinosos, en los que la señora presidenta tiene una acusada responsabilidad, y que están comprometiendo nuestro presente y nuestro futuro. Pero no, por lo visto el verdadero problema que tenemos es que los aficionados del Barca y el Athletic puedan pitar el himno nacional en la final de la Copa del Rey. Hay que tomar medidas urgentes. ¡Que se suspenda el partido!

¿Qué mejor manera de desviar la atención? Si al final van a tener razón sus botafumeiros, esta mujer tienen una mente brillante. Fútbol y nacionalismo bien mezclados. ¿Hay mejor opio para el pueblo?


Pues sí. Fútbol y Feria bien mezclados. FF. Hoy resaltan los periódicos locales la victoria del Córdoba frenta al Cartagena, dejándo al equipo, a falta de dos jornadas por disputarse, en situación muy ventajosa para acceder a los playoffs de ascenso a Primera. El estadio de fútbol Nuevo Arcángel está situado en el recinto ferial, así que los aficionados pueden disfrutar de la Feria antes y después del encuentro. El próximo domingo día 27 el Córdoba juega en su estadio el penúltimo partido de liga. Es el último día de feria. Si el equipo gana es posible que se asegure matemáticamente la plaza en los playoffs. ¿Se puede pedir más, celebrar una victoria histórica de tu equipo en la Feria? No, no se puede. La resaca también será histórica. Menos mal que los estudiantes de la UCO lo tienen todo bien pensado y hasta el martes 29 no reanudan las reivindicaciones. Los recortes son los recortes pero lo importante es lo importante.

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martes, 22 de mayo de 2012

Otra huelga

En apenas dos años he sido convocado a cuatro huelgas.

La primera de ellas fue el ocho de junio de 2010. Estábamos convocados los funcionarios de todas las administraciones para protestar por los recortes de Zapatero, particularmente por la famosa bajada de sueldo. Fui de los pocos que secundó la huelga. He de decir que me sorprendió el escaso seguimiento. Tanta protesta en la cafetería, tanto rajar de ZP y a la hora de hacer pública y notoria la protesta todo el mundo fue a su trabajo como si tal cosa. Moraleja: se puede bajar los sueldos de los funcionarios y no pasa nada. Es más, el gobierno de Griñán acaba de tomar exactamente la misma decisión sabiendo que le va a salir gratis, políticamente hablando.

El resultado es que después de la huelga ni se nos restituyó el sueldo (es más, como digo, nos lo han vuelto a bajar sin que ningún sindicato alce la voz) ni se continuaron las movilizaciones para conseguir este objetivo. Y esto es lo que no consigo entender. ¿Para qué se convoca una huelga? ¿Sólo para manifestar digusto hacia las medidas del gobierno? Vamos, por favor, hay muchas otras formas de manifestar digusto (véase 15M, por ejemplo). No es necesario perder un día de trabajo (y de sueldo).

Las dos siguientes, el 29 de septiembre de 2010 y el 29 de marzo de 2012 fueron huelgas generales. No secundé ninguna. Ni siquiera me lo planteé. Me había dejado muy mal sabor de boca la primera experiencia.

Hace dos o tres semanas los sindicatos convocaron para hoy una huelga en todo el sector de la enseñanza pública, desde infantil hasta la universidad. El motivo es protestar contra los recientes recortes educativos. En defensa de la enseñanza pública. Yo también estoy por la defensa de la enseñanza pública pero creo que para convocar una huelga es necesario que se den una serie de factores que ahora no se están dando.

Como ya escribí aquí, pienso que una huelga es un recurso de presión que tienen los trabajadores para mejorar sus condiciones laborales. Es un recurso que supone un coste importante a todos los afectados. Supone un coste para los clientes o beneficiarios del servicio que dejan de recibirlo, supone un coste para los empresarios que pierden oportunidades de negocio o cancelaciones de contratos, supone un coste político para la Administración que está obligada a ofrecer unos servicios públicos de calidad, supone un coste para los trabajadores que dejan de recibir su salario durante el tiempo que dure la huelga, y también supone un coste para el conjunto de la sociedad que sufraga mediante los impuestos unos servicios e infraestrucuturas que no se utilizan o se infrautilizan durante la huelga.

En resumen, una huelga nunca es deseable y precisamente por estas razones es siempre el último recurso en una negociación o en una reivindicación. Antes de llegar a la huelga (y en todo caso al mismo tiempo que se hace huelga) se deben llevar a cabo una serie de acciones tales como elevar propuestas, entablar negociaciones, convocar reuniones informativas, redactar manifiestos, convocar y asistir a manifestaciones, implicar en lo posible al conjunto de la sociedad en la resolución del conflicto, organizar campañas de protesta, etc, etc. El abanico de posibilidades es amplio.

Como todo último recurso no deseado, una huelga sólo debe ser convocada cuando hay consenso entre los trabajadores sobre su utilidad y cuando estén dispuestos a realizar los esfuerzos necesarios (incluidos los económicos) para conseguir el objetivo. Una huega, aislada, para protestar, no sirve de nada. Si de verdad se pretenden conseguir los objetivos es necesario quemar las naves. No hay vuelta atrás. Se convoca una huelga de una semana, y si al cabo de la semana el gobierno no se sienta a negociar se amplía la huelga a la semana siguiente. Así se presiona para conseguir los objetivos, que es para lo que debería servir una huelga. Para protestar, ya digo, hay otros métodos menos costosos e igual o más efectivos.

Tampoco estoy conforme con los motivos que sustentan la huelga de hoy. Me explico. Como escribí en este mismo blog hace tiempo: la mayoría de la sociedad asiste inpertérrita a los recortes sociales como si fueran simples conflictos laborales. No debería ser solo el personal sanitario de Cataluña el que proteste, deberían protestar todos los enfermos potenciales, es decir, TODA LA SOCIEDAD. Y lo mismo con la enseñanza en Madrid y Castilla La Mancha. No debería ser un pulso entre profesores y gobiernos autonómicos, debería ser un pulso entre toda la sociedad y esos mismos gobiernos. Entonces SEGURO que se podrían encontrar medidas alternativas para reducir el déficit.

No somos los profesores los que debemos protestar contra los recortes educativos. Es la sociedad en su conjunto la que debe hacerlo. Los profesores lo que debemos hacer es informar de la manera más rigurosa posible a la sociedad de cómo van a afectar los recortes a la calidad de la enseñanza. Los profesores podemos, por el conocimiento que tenemos de la materia y por la cuenta que nos trae, liderar las protestas pero nunca monopolizarlas. Porque, además, corremos el riesgo de caer en la insidiosa trampa dialéctica que proponen la presidenta de Madrid o el ministro de Educación. Míralos cómo protestan, y todo porque tienen que trabajar dos horas más. ¡Con las vacaciones que tienen y encima se quejan!

Los que llevamos tiempo trabajando en esto sabemos que cuando hay un problema en un instituto que requiere una inversión importante o la intervención de la autoridad educativa (por ejemplo, no funciona la calefacción, o una mala práctica profesional ostensible y reincidente) sólo se soluciona cuando los padres actúan. Una manifestación de padres de alumnos en la puerta de la delegación. ¡Eso es lo que temen los políticos no una huelga (encima fallida) de profesores!

Si de verdad queremos evitar los recortes educativos debemos demostrar y explicar a la sociedad (a los alumnos, a los padres de los alumnos) por qué los recortes son tan perjudiciales. Y convencerlos para protestar todos juntos. Argumentar y desmontar las mentiras del gobierno. Igual que cuando no funciona la calefacción. Si no convencemos previamente a la sociedad toda protesta será inútil e incluso contraproducente para el colectivo de profesores. Puede dar la impresión de que camuflamos reivindicaciones laborales en el manto del interés general.

Ante el baile de cifras habitual un dato fidedigno. En mi instituto hemos acudido a trabajar 49 de los 85 profesores que integramos el claustro.

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martes, 13 de septiembre de 2011

No a los recortes en educación



Dos de los cuatro gatos que leen este blog son profesores en institutos públicos de Castilla La Mancha. Afortunadamente son funcionarios de carrera con destino definitivo y su empleo no corre peligro (vamos, salvo catástrofe total que no quiero imaginar). No es el caso de muchos de sus compañeros. Los datos que se están dando a conocer son desalentadores. Los equipos directivos han sido informados del número de plazas de profesores que se suprimen en sus centros. La escabechina afecta a algo más del 10% de profesores.

Mañana se publican las adjudicaciones definitivas y se sabrá quiénes son los que se quedan sin trabajo. Por la tarde están convocadas una serie de manifestaciones en las cinco capitales de provincia para protestar contra las medidas. Imagino que el ambiente en las manifestaciones será de funeral, especialmente para quien se acabe de enterar de su despido.

No podré asistir pero desde aquí también protesto.





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